Restaurante Techos Bajos

Restaurante Techos Bajos

Si andas por Cartagena, tienes que pasarte por el Restaurante Techos Bajos en la Calle Joaquín Madrid, 1. Este sitio es un clásico de la zona donde la cocina mediterránea y española brilla, pero sin pretensiones. Aquí no vas a encontrar manteles de lino, pero sí un ambiente que invita a celebrar la vida con tus amigos. ¡Olvídate de reservar! Llega tempranito y disfruta de unas generosas gambas al ajillo, un tierno rape y un sabroso pulpo que flipas. Además, no te vayas sin probar su postre de café, ¡es una locura!

Lo mejor de Techos Bajos es la movida que hay, con un bar que parece un chiringuito, terraza exterior y un montón de luz natural. Este lugar tiene una puntuación de 4.2 sobre 5, y no es por casualidad: la relación calidad-precio es espectacular. Imagínate picoteando con tus colegas con una botella de litro de cerveza en la mano, sin gastar un dineral. Si buscas un plan de comida sin complicaciones y con buen rollo, Techos Bajos es el sitio ideal. ¡No te lo pierdas!

Restaurante Techos Bajos

Restaurante
Valoración media: 4,2
Opiniones: 3.287 Reseñas
Dirección: C. Joaquín Madrid, 1, 30202 Cartagena, Murcia
Teléfono: 968 50 50 20

Horarios Restaurante Techos Bajos

DíaHora
lunesCerrado
martes9:30–16:30
miércoles9:30–16:30
jueves9:30–16:30
viernes9:30–16:30
sábado9:30–16:30, 19:30–23:00
domingo9:30–16:30

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Restaurante Techos Bajos

Dónde se encuentra el Restaurante Techos Bajos

¡Tío, si no has ido al Restaurante Techos Bajos en Cartagena, te estás perdiendo un buen plan! Este sitio de toda la vida tiene todo lo que necesitas: buena comida sin tonterías. De hecho, lo que pidas está de escándalo. El cazón en adobo… ¡madre mía, qué brutalidad! Es el mejor que he probado en mi vida. La fritura está en su punto, sabroso y tierno, de verdad que es una pasada. Además, puedes comer por unos 20-30€, que está increíble para la calidad que ofrecen. Y ni hablar del trato, ¡súper amable!

La comida siempre se lleva un 5 porque rinde de lo lindo, y las raciones son lo suficientemente grandes para que salgas contento. Lo único que yo le diría a la peña es que el local debería estar un poco más cuidado, especialmente en limpieza y los baños, que a veces dejan un poco que desear. Pero el sabor y los precios lo compensan. El ambiente es más ruidoso cuando hay gente, pero igual te puedes echar unas risas con tus colegas sin problemas. Y si te gusta comer al aire libre, también tienen patio o terraza exterior.

Para los que buscan un plan clásico cartagenero, este sitio tiene las tres Bs: bueno, bonito y barato. El asiático que preparan allí es bien dulce y sabroso. Y si no quieres quedarte sin mesa, mejor que hagas una reserva. Así no te llevas sorpresas y puedes disfrutar de la buena vibra del lugar. Desde que volvimos a Techos Bajos, notamos que han organizado bien los comedores, hay espacio entre mesas y nada de humo. El postre, que es la famosa tarta del jefe, está para perder la cabeza.

Así que ya sabes, si quieres probar un sitio auténtico en C. Joaquín Madrid, 1, 30202 Cartagena, Murcia, ¡ve a Techos Bajos y disfruta! Con plazas de aparcamiento gratuitas en la calle, no hay excusa que valga. ¡A comer, que ya toca!

Qué tipo de cocina se ofrece en Techos Bajos

Siempre que estoy en Cartagena, no puedo dejar de pensar en Restaurante Techos Bajos. De verdad, es un sitio que te deja con ganas de más. Lo primero que tengo que decir es que su atención es de 10, el metre se las sabe todas y te recomienda justo lo que necesitas. Los platos son cargadísimos y deliciosos, así que si no has ido, ¡tienes que hacerlo ya! Comida: 5, Servicio: 5, Ambiente: 5. Vamos, que te lo digo con toda la confianza del mundo: recomendable 100 x 100.

He tenido mis buenas experiencias allí. La relación calidad-precio es brutal. Si te gustan los platos frescos y ricos, los mejillones al vapor son un must. Te aseguro que son super suaves y un manjar. Los pescados vienen siempre frescos, y si lo pides, te lo sirven con unas patatas riquísimas y pimientos de padrón. El ambiente puede estar un poco ruidoso, pero eso no quita que sea un buen sitio para disfrutar con amigos. Comida: 4, Servicio: 4, Ambiente: 3 y, por cierto, no pillas nada por más de 40 € por cabeza.

Y si te apetece algo más básico, tienen un menú de 13 € que no tiene rival. ¡Un chollo! Te viene con primer plato, segundo, postre, bebida y ensalada. La gente lo conoce y lo disfruta, así que no es sorpresa que se llene. Comida: 4, Servicio: 3, Ambiente: 5. Lo mejor es que no hay que esperar casi nada, menos de 10 minutos en recibir tu pedido.

Por último, ese domingo que fui con una amiga fue un acierto total. Salimos a 25 euros con café, postre y bebida, y el servicio fue rapidísimo. Y es que todo estaba buenísimo, sobre todo el pescado frito. Un consejo: si quieres comer adentro, ¡reserva! En verano, sentarse en la terraza no es la mejor idea. Así que, en cuanto a la cocina que ofrecen en Techos Bajos, te lo dejo claro: frituritas y pescados frescos a un precio bastante razonable. ¡No te lo pierdas!

Es necesario hacer reservas para comer en el restaurante

Mira, Techos Bajos es un lugar que no puedes dejar pasar en Cartagena. Si te gusta salir a comer rico, aquí la comida es de calidad y muy bien elaborada. La gente se siente como en casa, y eso se nota en la atención, que es súper amable. Vas a disfrutar de unas raciones brutales, sobre todo de esos chopitos, almejas y quisquillas que están para chuparse los dedos. Y, ojo, no te olvides del arroz con leche de postre y del café "asiático", eso no se pide, se exige.

La experiencia es de 10, y la relación calidad-precio es muy recomendable. Puedes salir a comer con tres colegas, pedir unas buenísimas frituras de pescado y unas gambas al ajillo, y todos van a salir encantados. Por unos 20-30 euros por persona comes y bebes como un rey. Ya verás, esa sensación buena de haberte dado un homenaje es difícil de superar.

Ahora, lo de aparcar... ahí tienes que tener cuidado. En el parking del restaurante, hay gorrillas por todos lados, así que mejor busca aparcamiento por las cercanías. Pero si no te importa darle un pequeño paseo, seguro que encuentras algún sitio y te ahorras esos euros.

Y sí, te lo digo de una vez: hace falta hacer reserva para comer, especialmente si vas en fin de semana. Los platos vuelan y el local se llena, así que no te quedes sin tu sitio. Ya sabes, planifica y lleva a tus amigos a disfrutar de un buen rato aquí, que no te vas a arrepentir. ¡A comer se ha dicho!

Cuáles son algunos de los platos recomendados en Techos Bajos

Y mira, cuando hablas del Restaurante Techos Bajos, no puedes olvidarte de que está en un sitio bastante chido, cerca del mar, en el barrio de Santa Lucía. El aparcamiento nunca es un problema, así que si vas en coche, estás de suerte. Eso sí, si no reservas, olvídate de una mesa, suele estar petado por la peña que busca comer bien. Las raciones vienen en tres tamaños: pequeño, mediano y grande, pero ya te digo, el pequeño es como para un plato de postre.

Ahora, hablemos de la comida. La verdad, tengo opiniones mixtas. Probamos varias cosas y, aunque hay cosas que me fliparon, otras se pasaron un poco de aceite. La sepia estaba un pelín seca y algo quemada, y las gambas al ajillo ni fu ni fa, un poco aceitosas y sin mucho sabor. Pero otros platos, la verdad, estaban de lujo. Por el precio que pagamos, que eran unos 96 € para cuatro personas, la relación calidad-precio está bien, aunque noté que había demasiada fritura. El servicio es eficiente y el personal es bastante amable, lo cual siempre es un plus.

La decoración es un rollo ochentero que tiene su encanto, y aunque no esperes nada lujoso, tiene lo necesario para disfrutar de la comida. Volviendo a la comida, cuando llegue el momento de elegir, no dudes en pedir calamares, ensalada de la huerta, pescado frito y los buñuelos de bacalao. Esos son los platos que realmente destacaron en mi experiencia. Así que ya sabes, si te apetece un buen pescado frito, Techos Bajos es una opción que, con sus altibajos, tiene lo suyo. ¡A disfrutar!

Hay opciones de postres en el menú de Techos Bajos

Mira, al grano. Techos Bajos, ahí en C. Joaquín Madrid, 1, tiene sus cosas buenas y malas. Empecemos con la parte chunga: una vez pedí pescaíto frito y, ¡sorpresa! Cuando lo abrí estaba lleno de gusanos. Se lo dije al camarero, que por cierto era súper amable, pero el encargado ni se dignó a darme una explicación. Ni de coña vuelvo a poner un pie ahí. Aunque, claro, también hay gente que sigue yendo… es un poco raro. El precio suele andar entre 20-30 € por persona, pero sinceramente, no vale la pena.

Ahora, por otro lado, hay quien dice que ha mejorado. Algunos han tenido buenas experiencias, dicen que la comida ha subido en calidad y que el precio es justo. Los camareros, también, son bastante simpáticos y serviciales. Gente que ha ido de toda la vida y sigue disfrutando de sus platos recomendados, como la fritura de pescado o los buñuelos de bacalao. Aquí el rango de precios se dispara a 40-50 € por persona, pero parece que hay un cambio importante en el aire.

Y si te gusta lo tradicional, es un sitio que huele a mar y a comida casera. Calamares, pulpo, y esos pescados como el lenguado que la rompen, son platos que debes probar. Te aseguro que las patatas fritas que sirven no son de bolsa, las hacen bien y se nota. Además, los postres también van en la línea casera: tartas de chocolate, tiramisú, arroz con leche y más. Aunque, ojo, la de galleta es la más floja. Así que, ¿hay opciones de postres en el menú de Techos Bajos? Totalmente, y algunos son más que decentes. Pero eso sí, asegúrate de pedir lo mejor y prepara el estómago.

Cómo es el ambiente en el Restaurante Techos Bajos

Te lo digo de una, Techos Bajos era un sitio que teníamos en la cabeza como un clásico de la gastronomía cartagenera, pero la última visita fue un bajón total. Fuimos en familia, recordando esos momentos de infancia, y nos topamos con un ambiente que ni de broma es como antes. Mucho ruido por todas partes, no había manera de oír ni a los de tu mesa. Y ni hablar del servicio, que ni siquiera nos pusieron pan, mientras que a otras mesas no les faltó nada. Los calamares... bueno, eso no sé si era calamar o un invento raro. El rebozado estaba horroroso e insípido, y la fritura tenía más morralla que pescado. Las cabezas de boquerones, pero ¿dónde estaban los cuerpos? ¡Un misterio! Aunque, para ser justos, de sabor estaban pasables, pero las patatas fritas... ¡no son lo que solían!

En cambio, hay que reconocer que hay reseñas que destacan lo bueno del sitio. Un garito mítico para comer pescado y marisco a buen precio. Si reservas, es mucho más fácil conseguir mesa, porque, claro, ya tienen sus años y la gente sigue queriendo ir. El precio no está mal, de 20 a 30 pavos por persona, y la experiencia vale la pena. Aunque hay que esperar, el servicio es correcto y amable, lo que siempre suma. Muchos lo recomiendan, así que no todo está perdido.

También hay quienes dicen que es un buen sitio para comer frituras de pescado, ¡y a precios competitivos! Perfecto para las vacaciones de verano. Pero, ojo, el ruido puede estar presente, así que hay que ir con ganas de disfrutar sin molestarse por un par de voces de fondo. Siempre hay opciones, ¿no?

Y para finalizar, el ambiente en Techos Bajos es bastante ajetreado. Entre el bullicio y el servicio rápido, la experiencia puede volverse un poco caótica. No es el lugar más tranquilo para charlar, pues cuesta mantener una conversación sin elevar la voz. Pero esa chispa de vida y lo casero de sus recetas puede hacer que valga la pena el lío. Así que si decides ir, ¡prepárate para el descontrol y a disfrutar de los sabores!

El restaurante tiene terraza exterior

Así que, ya te cuento sobre el Restaurante Techos Bajos en C. Joaquín Madrid, 1, 30202 Cartagena, Murcia. Lo probamos por recomendación y, aunque no es la mejor freiduría en la que he estado, mal sitio no es. Pedimos unas puntillas, calamares y pulpo, y te digo que estaba bastante rico. Las croquetas de pescado de los niños se llevaron un buen "¡uy, qué ricas!", y la ración de patatas caseras también dio en el clavo. Pero ojo, le faltaba un toquecito de sazón, porque todo estaba un pelín sosillo. Eso sí, el chipirón nacional… ¡una delicia!

Al hablar de los postres, ahí me tengo que parar. No vale la pena hacer un catálogo kilométrico de dulces comerciales. En mi caso, la crema de turrón fue terrible. Mucho mejor tener tres postres caseros que sean buenos. Pero bueno, el servicio era muy amable y atento, lo que siempre es un punto a favor. Con bebida, nos salimos por unos 65€ los dos adultos y los críos.

Lo que es el ambiente, a primera vista parece un poco cutre, pero en realidad es un lugar honesto y limpio. El género está bastante bien, y el pulpo a la plancha que te mencioné es de otro nivel. Aunque el resto también aguanta el tipo. Así que, en general, lo recomendaría, vale la pena la visita.

Ah, y si te preguntas si tienen terraza exterior, no está mencionado en las reseñas que revisé, así que mejor preguntar directamente al restaurante. ¡No vaya a ser que te quedes con las ganas de disfrutar de un buen aperitivo al aire libre!

Fuente: Información obtenida de la ficha oficial de Google My Business.
Ver perfil en Google My Business

Artículos relacionados